lunes, abril 04, 2005

TELÉPOLIS

El Colectivo Colectivo de Mujeres Urbanistas ha organizado dos seminarios, dentro de las actividades que desarrolla en Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid, sobre la ciudad ligada a las nuevas tecnologías y en particular las vinculadas a la transmisión a distancia de la información, que ha generado la denominación de telépolis.
Las primeras jornadas de Mujer en Telépolis: la ciudad de la telecomunicación desde el punto de vista del género, realizadas en 1997, tuvieron como objetivo abordar el marco en el que se introducen las nuevas tecnologías de la información y cuales eran y son las repercusiones sobre la vida cotidiana de las ciudadanas y ciudadanos.
Aquellas jornadas fueron un primer encuentro con las nuevas tecnologías, así como de la ciudad que se proyecta en función del desarrollo e implantación de las mismas.
El debate fue amplio con diferentes argumentaciones entre las que se pueden resaltar las siguientes:
La red es más que una infraestructura es una forma de producir y distribuir.
Detrás de una red hay una ideología que pone en marcha las ideas de progreso, igualdad,...
Redes silenciosas cada vez más costosas. Crean un nuevo concepto de identidad territorial. Se planea con la lógica del transporte: equidad, distribución e igualdad.
Ahora la lógica de la comunicación es las búsqueda de la estantaneidad, la permeabilidad y la ubicuidad.
El tiempo desaparece.
En la telecomunicación no se habla de planificación sino de mercado, no hay ciudadanos, hay abonados.
Estas nuevas redes de telecomunicaciones se van a imponer lo queramos o no.
Las redes van a modificar los actuales modos de vida.
Modos de vida diferentes, pero también estructuras territoriales diferentes, que niegan la ciudad, y apuestan por la no territorialidad, por la no ciudad, en los que parecen tener gran interés los agentes económicos que poseen el control de estas nuevas redes.
Se señalo que existe una gran incertidumbre respecto a estas redes y que será necesario ser crítico antes estos nuevos instrumentos y aplicar el principio de precaución.

Este curso planteó introducir más en profundidad en ese espacio: la ciudad virtual que se nos está proyectando, desde la esfera económica y política, como futuro real a corto y medio plazo, frente al mundo de lo real.
Desde este escenario, desde la utopía a la realidad, en la primera sesión se analizó el marco en el que se desarrolla el denominado "Teletrabajo" y sus repercusiones en la vida laboral y cotidiana de las mujeres, así como la nueva organización del empleo y su impacto sobre el territorio.
En el segundo día se contrastó, desde el punto de vista del genero, la utopía de la nueva construcción social frente al mundo real, la configuración de la ciudad difusa y la pérdida de la ciudad real como espacio público.

Utopías y realidades
La incertidumbre respecto a la ciudad de las redes y su impacto social es grande, pero ello no obvia su análisis y su crítica. "El debate sobre las nuevas tecnologías no parece tener en cuenta todo lo que hemos vivido a lo largo del siglo XX con el progreso. En el siglo XIX podía existir cierta ingenuidad ante el progreso técnico e incluso social. Se podía disculpar un pensamiento que no abarcara la dimensión totalitaria de las nuevas tecnologías como el ferrocarril, la radio su utilización negativa y la contaminación, tanto psicológica como geológica y atmosférica de las mismas. Creo que hoy en el umbral del siglo XXI, tenemos que aprovechar la lección que se desprende de lo negativo de un progreso que sigue siendo un progreso, pero ya no es un progreso todopoderoso, un progreso idealizado por un pensamiento, según mi opinión, sin marcha atrás frente a la cara oculta del positivismo". [Virilio , 1997 ]

La ciudad
Las ciudades a lo largo de la historia se han ido modelando, transformando, cambiando de funciones pero el origen de las mismas: espacio de intercambio y de relación, en su mas amplio sentido, ha pervivido.
Las ciudades son la memoria de nuestra historia contenida en su espacio edificado. Una de las mayores riquezas de la ciudad son los espacios públicos como ámbitos de relación social y cultural: la calle, la plaza, el parque, las bibliotecas..., donde se ha fraguado la comunicación entre sus ciudadanos.
La concentración de la población en las ciudades a lo largo de la historia ha sido constante y creciente: en 1800 el 3% de la población mundial vivía en ciudades, en 1900 el 15%, en 1950 pasó a ser de un 30% y en 1996 dicho porcentaje alcanza el 50%, es decir la mitad de la población mundial vivimos en ciudades.
Junto a este crecimiento de las ciudades se produce paralelamente una terciarización de la economía, situación esta que se manifiesta netamente en las ciudades. Asimismo se produce una creciente dispersión de la actividad industrial, unas nuevas formas de distribución comercial (hipermercados) y un auge de la vivienda unifamiliar, lo que consecuentemente ha producido un fuerte incremento de suelo urbanizado.
La extensión física de la ciudad ha conllevado una perdida de calidad de la misma para sus habitantes: grandes desplazamientos, incremento de espacio viario en detrimento de los espacios públicos, aislamiento, zonas vacantes entre zonas edificadas...

La ciudad y las nuevas tecnologías
En este marco aparecen el desarrollo de las nuevas tecnologías. El desarrollo tecnológico es visto como una especie de panacea para los problemas estructurales que conoce nuestra sociedad: el paro, exclusión social deterioro del medio ambiente, transporte...
La Comisión Europea, el Libro Blanco de Delors, se ha propuesto que a final de siglo cerca de 12 millones de europeos trabajen en sus casas para la empresa que les haya contratado. En EEUU hay ya unos 6 millones de teletrabajadores que disponen de los suficientes equipos de telecomunicaciones como para no tener que trasladarse diariamente hasta la oficina y mantener el contacto permanente con la empresa.
La Comisión Europea considera que el desarrollo del teletrabajo es uno de los factores sobre los que la Unión Europea debe basar su esfuerzo para ganar competitividad. El teletrabajo ha de significar la culminación de un proceso de modernización de las redes de comunicación en Europa y del movimiento de descentralización de la economía y de la empresa. Esfuerzo económico para el cual la Comisión Europa ha previsto algunos instrumentos y una dotación económica de 3.000 millones de ecus, 480 millones de pts., hasta el año 2000. El teletrabajo está incluido en un paquete de 67.000 millones de ecus para el desarrollo de redes transeuropeas de telecomunicaciones, que deben tener cuatro aplicaciones prioritarias: teletrabajo, teleformación, telemedicina y teleadministración.
Un informe de las DG XXIII señala "la sociedad en su conjunto se beneficia de una menor congestión en las ciudades, menor daño al medio ambiente desde las empresas y unas mejor distribución de los ingresos por impuestos de los servicios públicos e infraestructuras.
Se apunta, igualmente, unas serie de ventajas para los trabajadores: psicológicas: una organización de vida más flexible; económicas: no tienes que comprar ropa especifica para trabajar, si estas en casa puedes cuidar a los niños, comer en casa es más barato y se gasta menos en coche. Con esto se ahorra aproximadamente un 25 % del salario.
Estos análisis económicos no se evalúan el impacto real en las dimensiones social y cultural. Aun cuando la incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido el acontecimiento más importante de los último decenios como dice el informe del Lobby Europeo de Mujeres. La precariedad en el trabajo afecta fundamentalmente a las mujeres. La diferencia entre la remuneración de las mujeres y la de los hombres por igual trabajo continua alcanzando la proporción aterradora del 15 al 33%, por otra parte el 70 % de los pobres de Europa son mujeres y el mercado de trabajo sigue estando marcado por la segregación sexual, siendo las mujeres empleadas esencialmente en puestos de trabajo menos remunerados y menos seguros (Lobby).
En una sociedad en que las políticas económicas van encaminadas a la desregularización del mercado laboral, es decir a la liberalización absoluta del mercado de trabajo, las mujeres nos encontramos en una situación más desfavorecida.
Y entronca muy directamente con las nuevas políticas de mercado de trabajo por:
no tiene una clara regularización laboral, lo que supone una mayor precarización de las relaciones laborales.
externalización de costes a cuenta del trabajador, lo que implica un mayor beneficio empresarial.
El teletrabajo desde la Unión Europea como hemos visto, aparece como un elemento de gran importancia de cara a paliar el paro laboral, en este sentido cuando las tasas de paro son mayores entre las mujeres que entre los hombres, el teletrabajo parece muy dirigido al sector femenino. De hecho, según los datos del Anuario Estadístico de la CAM de 1977, tenemos que para el año 1994 el porcentaje de mujeres ocupadas en actividades relacionadas con la informática era muy elevado:

Aunque el teletrabajo ha remediado algunas situaciones de paro, no todo son ventajas, de la experiencia de varias teletrabajadoras, ponentes en las segundas jornadas, se concluye:
mayores gastos fiscales: fiscalidad autónoma.
ninguna regularización laboral.
la no presencia física diaria no obvia la presencia ocasional en el centro de trabajo.
mayor soledad, mayor disciplina.
organización interna de la casa.
internet valor añadido, una nueva herramienta.
si trabajas en casa y tienes cargas familiares, hijos, se necesita una empleada doméstica.
No se dispone de un análisis por género del acceso a las telecomunicaciones, pero probablemente, dada la situación de las mujeres en el mercado del trabajo, la doble jornada de trabajo, menor capacidad adquisitiva etc., se aumente las distancias entre hombres y mujeres, sin ir más lejos ya tenemos el fenómeno de las ciberviudas en el internet.

La otra cara de la ciudad virtual
Cuando aún no hemos superado la barrera del espacio y el tiempo real, cuando las doble jornada de trabajo es un hecho indiscutible - según el informe del instituto de la mujer, las mujeres dedicamos 7 veces más a las tareas domésticas que los hombres - cuando la precariedad laboral de la mujeres es más elevada que la de los hombres, cuando nuestro espacios de relación están ligados a nuestro entorno inmediato, el barrio, en el que se sustenta las principales relaciones vitales, cuando nuestros desplazamiento son fundamentalmente a pie o en transporte público, se nos abre un nuevo frente lo virtual: espacio y tiempo definido fundamentalmente por tres atributos: la ubicuidad, la instantaneidad y la inmediatez.
Estos tres valores niegan esencialmente el aquí en beneficio del ahora, el espacio público cede el lugar a la imagen pública, se urbaniza el tiempo mundial mientras que se desurbaniza el espacio de lo real, se tiende a la desintegración de la comunidad de los presentes en beneficio de los ausentes: los abonados a internet o los multimedia.
Esto supone una disolución del espacio público que es el soporte del entramado de la relaciones sociales. Relaciones sociales vitales para la humanidad, donde se dan los valores de la comunicación, la solidaridad, la ayuda, la compañía... El hecho de estar más cerca del que está más lejos que del que se encuentra al lado, es un fenómeno de disolución política de la especie humana. Si mañana nos empeñamos en preferir al que está lejos en detrimento del que está cerca, destruiremos la ciudad, es decir el derecho a la ciudad [Virilio , 1997 ].
Asimismo, con las nuevas tecnologías estamos perdiendo capacidad en la percepción del espacio geográfico, las formas de ver han cambiado a través de la televisión del vídeo, de los trenes de alta velocidad... Igualmente el mundo se ha empequeñecido, antes era una aventura el ir a, ahora no.

Aurora Justo
Colectivo de Mujeres UrbanistasMadrid (España), octubre de 1998.

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